domingo, 13 de septiembre de 2015

Ruta del Cares *

El pasado 31 de mayo, un grupo de amigos decidimos llevar a cabo la ruta del Cares (que algunos de nosotros no conocíamos!). El día era fresco pero esplendido. subimos en varios coches hasta Poncebos y alli aparcamos. A partir de aquí iniciamos una empinada subida de empedrado que nos dió paso después a un camino de arenilla que no tenía pérdida hasta llegar a Caín.

El espectáculo paisajístico es "acongojante" y seguro que las fotos no le hacen justicia. 



 

 
 
 Llegando a Caín nos paramos a descansar y a tomar un refrigerio antes de iniciar la vuelta por el mismo camino que habíamos ya hecho.
 
























 









 Al acabar estaba esperandonos el premio de un recodo en el rio de agua cristalina (y helada) muy reconfortante para nuestros pies. Es una ruta altamente recomendable, fácil en cuanto al relieve (desnivel acumulado de 600 m.), quizás le hace algo mas dura la distancia, que ida y vuelta son unos 25 km.













Tielve -Sotres *

Horcada de Camburero

El pasado día 12 de septiembre, con un dia "incierto", unos amigos tratamos de llegar a la cueva del hielo en la Peña Castil. Nos llegamos en coche hasta Pandebano y aparcamos alli. En el periodo de tres minutos, llovió, salio el arco iris y después el sol, así que nos equipamos y empezamos la marcha.
Pandébano
El equipo
Sol y lluvia= arco iris
 Subimos por la Canal de las Moñas a través de un largo y empinado camino, hasta llegar a la cabeza de las Moñas. Pudimos ver algunos animales como esta manada de rebecos.
Manada de rebecos

Alcanzamos la Vega de Tortorios y allí paramos a tomar un refrigerio con esta preciosa vista de los invernales.
Invernales en la Vega de Tortorios
Seguimos con la ascensión, que de vez en cuando nos llenaba el paisaje de una espesa niebla que no auguraba nada bueno.
Asomó el Picu Urriellu despejado, sin embargo, a medida que nos acercábamos la niebla iba invadiendo el paisaje.

 

 
Llegamos por fin hasta la horcada de Camburero. Allí la niebla por un lado y las nubes que se cerraban cada vez mas presagiando lo peor, nos hicieron tomar una decisión dolorosa pero prudente, dar la vuelta. Con esas condiciones no estábamos seguros de poder encontrar la entrada de la cueva. De ella dicen "... que  en la cueva habita un hada que solo deja entrar a quien considera digno de hacerlo, bajo la promesa de mantener en secreto la ubicación de la misma. En caso de incumplir la promesa, el hada castigará al indiscreto encerrándolo en la cueva por toda la eternidad"

 Iniciamos el descenso acompañados ya de un cielo denso un tanto frustrados pero con ganas de volver a intentarlo. Para consolarnos y dado que la marcha se había acortado, guardamos los bocatas y nos fuimos a las 4 de la tarde a premiarnos a Tielve con unos tortos, fabada y cabrito.

Retornando